¿Cómo es un masaje antiestrés?


Debido al estilo de vida exigente que hoy en día vivimos, las responsabilidades, problemas y

asuntos a los que debemos hacer frente, tanto física como mentalmente sufrimos una respuesta automática natural del cuerpo por sobrecarga excesiva y mantenida en el tiempo, el estrés, el mal de los tiempos modernos y que puede derivar en dolores de espalda, contracciones musculares, dolor de cabeza o ansiedad entre otros síntomas. Esto no es más que un aviso de que debemos bajar el nivel de autoexigencia e intentar calmar la mente.


El cuerpo responde a la rutina y al estrés contrayendo nuestros músculos, provocando dolores de espalda, de cuello, de cabeza, avisándonos de que debemos bajar nuestros niveles de autoexigencia y quitarle atención a los pensamientos recurrentes. El masaje antiestrés es una solución inmediata a esta respuesta, ya que trabaja la musculatura de una manera profunda y lenta, devolviendo al cuerpo la sensación de equilibrio y bienestar, con una combinación de pases suaves a nivel de piel, para distraer al sistema nervioso central.



Con este masaje vamos a mimar el cuerpo y el alma.

El masaje antiestrés consiste en llevar el cuerpo y la mente a un estado de calma y desconexión profunda, creando un espacio que induce a fluir. Con música ambiental y con pases lentos, suaves y armoniosos alcanzaremos la sensación de tranquilidad y paz que necesitamos y que tanto cuesta conseguir hoy en día; a través de  una estimulación sensorial sin dolor, que aumentará la producción de endorfinas.


Se aplica en todo el cuerpo con énfasis en la espalda y en la parte baja del cuello de forma lenta, con movimientos pausados y largos pero con una presión firme y progresiva, con el objetivo de descargar el estrés y la tensión acumulada. Incluye masaje facial y craneal, que son puntos energéticos sensibles, donde se acumula mucha tensión y resulta muy relajante masajearlos. Este masaje relajante antiestrés nos permite encontrar ese momento de paz a nuestro ser y conectar nuevamente con nuestro propio bienestar.



Todo esto genera los siguientes beneficios:


Profunda relajación.

Liberación de la tensión muscular.

Liberación de la tensión mental.

Recuperación del equilibrio general.

Sensación de descanso: Este es el mayor beneficio, recibir este tipo de masaje al final del día nos ayuda a descansar mucho mejor, incluso a que nos sea más fácil conciliar el sueño y que este sea reparador. También facilitará la regeneración celular, ya que alcanzaremos la fase profunda de sueño y nos levantaremos más descansados y con mejor ánimo.


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